Lionheart: un pedacito de Hollywood en África

Esta semana me topé en Netflix con una película africana hollywoodense. No podría decir que Lionheart es una gran película. Las actuaciones dejan bastante que desear y por momentos se torna muy lenta, pero sí hubo algo que me llamó la atención: el personaje principal.

Adaeze es una joven que trabaja en la empresa de transporte de su padre. Al enfermar este de gravedad, ella debe hacerse cargo de todo y lidiar con una deuda millonaria que su padre tomó con varios bancos. Por si esto fuera poco, su padre llama a su tío para que tome si lugar como presidente, a pesar de que su hija está más capacitada y conoce mejor la compañía. Esto último es justamente lo que me interesó de la película, la forma en la que los hombres que la rodean tratan a Adaeze. Al poner a su tío a cargo, su padre la desautoriza y no toma en cuenta su trabajo. Su tío, por otro lado, la infantiliza y minimiza sus opiniones. Adaeze siente la frustración de ser mujer en un mundo liderado por hombres que la hacen a un lado, a pesar de ser la más capacitada para el puesto.

Si bien esto podría haber sido el eje central de la película, Lionheart no lo aprovecha. En lugar de explotar la relación de Adaeze con los hombres de su entorno y centrar la trama en su lucha por vencer la brecha de género dentro de su propia compañía, la película se basa en los intentos de Adaeze y su tío por salvar la empresa. Hacia la mitad tiene un giro muy leve e inentendible hacia la comedia y mete a los dos protagonistas en situaciones un tanto absurdas. Si bien no disfruté tanto Lionheart, podría decir que el personaje de Adaeze es interesante y, además, la actriz que la interpreta, Genevieve Nnaji, es también la directora.

«Eleitas», otra forma de ejercer el poder

La política es el ámbito machista por excelencia, eso nadie lo puede negar. Un espacio dominado por hombres cis y blancos, que ofician de barrera a la hora de admitir mujeres y disidencias. De esto habla el documental producido por @quebrandootabu, “Eleitas”.

Son tres capítulos de 15 minutos en los que se muestra claramente lo que es ser mujer o disidencia y participar en política en Latinoamérica. Las documentaristas recorren Brasil, Argentina, México, Chile y Colombia recolectando testimonios de mujeres y disidencias en la política. Mujeres y disidencias que nos cuentan cómo fue llegar a dónde están y lo que les cuesta sostenerse en sus cargos. Mujeres y disidencias que también nos instan a cambiar la forma de hacer política en lugar de adaptarnos.

“Eleitas” nos deja con la reflexión de que la política es un derecho que excede el derecho a elegir un representante de entre un grupo de hombres cis, la política es el derecho a participar, el derecho a vernos realmente representades. Para lograr esto, nos dicen desde la pantalla, tenemos que cambiar la forma de ejercicio de poder, tenemos que ser nosotrxs quienes impongan un nuevo modelo. Desde las calles, sí, pero también desde las instituciones. Por eso necesitamos más mujeres y disidencias en la política y, por sobre todas las cosas, en espacios de poder.

Valiente: una historia sin príncipes

Empezaron las vacaciones de invierno y les pibes encerrades. Sin la posibilidad de llevarles al cine, al teatro, al shopping o a visitar a les abueles y con las salidas a la plaza limitadas, ¿qué hacer? Una de las opciones es ponerles una película para que se entretengan por un rato. Pero, ¿qué? ¿Qué películas para niñes hay que no les enseñen que los valerosos son los príncipes y que las princesas tan solo esperan ser rescatadas? ¿Qué películas hay que no sean un muestrario de amor romántico? Por suerte, en los últimos años las cosas cambiaron tanto, que incluso las películas para niñes empezaron, de a poco, a cambiar el paradigma. Hoy, para les mapadres en desesperación, les traemos una de todas esas: Valiente.

La princesa Mérida, de tan solo 13 años, hija del Rey Fergus de Escocia, llegó a la edad de casarse. Su madre, la reina Elinor, una mujer muy apegada a las tradiciones, pretende obligarla a elegir un pretendiente de entre los primogénitos de las familias nobles del país. Pero Mérida quiere otras cosas: a lo largo de toda su vida, la princesa siempre se negó a aprender a ser una dama. Quiere cabalgar como los hombres, pelear como los hombres y es muy diestra con el arco y la flecha. Lo que menos le interesa a Mérida es casarse. El conflicto entre ella y la madre llega a su punto cúlmine cuando Mérida acude a la ayuda de una bruja para hacer que la reina cambie de opinión.

Esta película me gustó porque no se centra en una historia de amor entre príncipe y princesa, sino entre madre e hija. El conflicto gira alrededor de la relación entre Mérida y Elinor y se resuelve cuando ellas llegan a comprenderse. Madre e hija se ayudan, se apoyan la una a la otra y resuelven el conflicto sin ayuda de ningún príncipe valeroso. No hay amor romántico que todo lo salve ni moraleja de que lo más importante es encontrar el amor en el sexo opuesto. No, la película simplemente trata sobre el lazo entre madre e hija y, por sobre todas las cosas, entre mujeres atrapadas en un mundo de tradiciones sexistas.

XX, una bocanada de aire fresco en el cine de terror

Había visto XX hace un tiempo largo, pero fue gracias al podcast Scream Queens (si les gusta el terror, síganles!) que me enteré que todos los cortos estaban escritos y dirigidos por mujeres. Es raro en el ámbito del cine de terror encontrar directoras mujeres; la sangre, lo macabro, lo violento o simplemente lo oscuro no es nuestro terreno. Las cuatro directoras de XX, no solo demuestran que esto no es cierto, sino que dan una visión del terror a la que no estamos acostumbrades.

Todo empieza con la presentación, que es una historia en sí misma. Una casa de muñecas macabra, vieja y destruida, se pasea por una casa igual de macabra, vieja y destruida. La recreación de la feminidad, pero retorcida y oscura. Los cortos son, también, las representaciones de la feminidad de cada directora. Tres de los cuatro cortos tienen como eje central la maternidad: el corto “The Box” (de Jovanka Vuckovic), basado en el cuento de Jack Ketchum con el mismo nombre, nos muestra cómo una madre trabajadora, cuestionada por no cumplir su rol de ciudadora esencial, se vuelve el centro que mantiene a su familia unida, luego de que el vínculo de la mesa familiar se rompe; “The Birthday Party” (mi preferida), de St. Vincent, es una mezcla de terror y humor sobre una mujer de clase media alta que llega a extremos impensados para cumplir con su rol de madre y esposa ejemplar; en “Her Only Living Son”, de Karyn Kusama (directora de “The Invitation”, si no la vieron, véanla), vemos cómo el amor de una madre vence cualquier mal y supera los deseos de un padre ausente. Por último, “Don’t Fall”, de Roxanne Benjamin, nos muestra a una mujer insegura y frágil, infantilizada por sus amigues y hermanos, que es transformada por la naturaleza.

Para les que somos fans del terror, XX es una bocanada de aire puro en medio de un género dominado por onvres. La totalidad de la película, desde cada corto en particular hasta la presentación, ofrece una mirada refrescante sobre el género, que se sale de los jumpscares y el gore (sin intención de menospreciar, bien utilizadas son hermosas herramientas) para generar tensión desde el guión y los personajes.

Big Little Lies, una serie sobre sororidad

Hoy les traemos otra serie producida por nuestra ya amada Reese Witherspoon: Big Little Lies. Las protagonistas de esta historia son Celeste, Jane, Madeline, Renata y Bonnie, cinco madres que llevan a sus hijes a la misma escuela en Monterrey y están unidas por la desgracia.

La primera temporada de la serie es circular: comienza por el final, la muerte de una persona x. A partir de allí, se desarrolla la historia de cómo se llegó hasta ese punto. En el desarrollo de esta historia vamos conociendo y descifrando a estas mujeres: Celeste tiene un aparente matrimonio perfecto; Jane vive atormentada por su pasado; Madeline lucha por mantener su imagen de madre y esposa perfecta; Bonnie intenta ser aceptada en una comunidad algo ortodoxa, que no ve con buenos ojos que sea la segunda esposa del ex marido de Madeline. Todas y cada una de ellas se ven unidas por las exigencias que les plantea la sociedad como madres y, a la vez, mujeres independientes y trabajadoras: nada es nunca suficiente, todo debe ser perfecto.

En la segunda temporada, una vez que se develó quién es la persona que murió y las circunstancias de su muerte, las cinco mujeres afianzan sus lazos y su relación cambia. No voy a decir más sobre esto para no spoilear, pero puedo agregar que cada una descubre dentro de sí misma una fuerza hasta el momento desconocida y aprenden a ser sororas y apoyarse una a la otra. Big Little Lies es, por sobre todas las cosas, una serie sobre sororidad.

Hedwig y la historia de un cuerpo mutilado

En el mes del orgullo, seguimos con las recomendaciones. Hoy les traemos un clásico: “Hedwig and the angry inch”.

Hedwig and The Angry Inch es la historia de una mujer trans contada a través de su música y de su cuerpo. Hedwig era una mujer trans de Berlín Oriental que, tras la caída del muro, se enamora de un joven con quien compone música. Él le abandona tras enterarse de su transexualidad y se convierte en estrella de rock gracias a las canciones que compusieron juntes. Un tiempo después, forma su grupo musical “Hedwig and The Angry Inch” y lo sigue en su gira mundial tocando en paralelo en lugares de poca monta.

Las canciones de Hedwig tienen mucho que ver con su historia, que es la historia de su cuerpo. Desde el niño abusado por su padre hasta la mujer en transición, las marcas del cuerpo mutilado de Hedwig emiten música como una forma de sanar. Hedwig persigue a la encarnación de ese pasado, su ex pareja, en un viaje introspectivo en busca de su identidad, en busca de la sanación de su cuerpo. Y todo con la yapa de muy bella música.