Estereotipos en el Mercado Laboral: ¿Somos libres o marionetas?

A lo largo de nuestra vida,tomamos decisiones que son realizadas en base a nuestros gustos y preferencias: practicar algún deporte, leer un libro, mirar una serie, usar un estilo de ropa, elegir una carrera profesional o ser activistas en cuestiones sobre medio ambiente, defensa de animales etc. Elecciones que forman nuestra identidad tanto individual como colectiva. Pero en el mercado laboral las elecciones se limitan, ya que el acceso a los trabajos que queremos dependen de los estereotipos impuestos por el patriarcado.

Ahora bien, hablemos de estereotipación patriarcal y de cómo limita nuestras posibilidades. La discriminación de acuerdo al género autopercibido se visibiliza en el mercado laboral a partir de aquellos trabajos marcados por la feminización, como lo pueden ser aquellos vinculados a la atención al cliente, con las tareas de cuidado, la educación, entre otros. Pareciera ser que una persona, sólo por el hecho de haber nacido mujer, lleva intrínsecamente el instinto maternal y una capacidad mayor que la vuelve más amable y eficiente a la hora de realizar tareas de cuidado.

Lo mismo ocurre con el varón gay, sus ámbitos laborales suelen ser feminizados, al tiempo que les cuesta acceder a cargos directivos de empresas por no mostrar la imagen de familia modelo heteronormada y porque muchas veces se considera que no tiene la capacidad de conducir un grupo de personas o tomar decisiones,  a pesar de que podría aportar lo mismo que un varón cis. Las lesbianas, muchas veces, no quieren visibilizarse en sus ámbitos laborales para no tener que soportar comentarios o actitudes discriminatorias. Además de que, en su mayoría, tampoco acceden a cargos directivos por los mismos impedimentos que sufren los varones gays.

En esta línea, el colectivo travesti-trans es el más golpeado y el que menos capacidad de elección tiene en un contexto heteronormado, teniendo en cuenta que una de las únicas posibilidades de acceder al ámbito laboral es a partir de la informalidad o la prostitución. Los varones trans, a pesar de poder tener su DNI gracias a la Ley Nacional N°25743, conocida como Ley de Identidad de Género, continúan sufriendo discriminación en el acceso a empleos.

Para finalizar, podemos presuponer que en el mercado laboral hay una división sexual del trabajo que funciona mediante estereotipos de géneros que operan en el acceso a determinados puestos, ya que, como hemos mencionado, hay ramas laborales feminizadas y otras masculinizadas. Mientras siga teniendo primacía el género autopercibido sobre la capacidad y las credenciales académicas, se seguirán visibilizando las desigualdades, lo que limita las elecciones e impacta de forma negativa en la participación laboral de las mujeres y los géneros disidentes. 

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