GRITEMOS FUERTE HASTA QUE ESCUCHE EL PODER JUDICIAL: ¡FUE TRAVESTICIDIO!

La Sala I de la Cámara Nacional de Casación Penal decidió ratificar la condena a prisión perpetua contra el travesticida Gabriel Marino, quien en 2015 asesinó a la referente del colectivo travesti-trans, Diana Sacayán, pero dispuso la modificación de la calificación jurídica del Tribunal Oral Criminal N°4 que, en una sentencia considerada histórica, en 2018 condenó a Marino a prisión perpetua por homicidio calificado por odio a la identidad de género.

De esta manera, el tribunal de la Cámara Nacional de Casación Penal decidió eliminar el agravante por odio a la identidad de género, lo que constituye un avasallamiento a la Ley de Identidad de Género, a la lucha de todo un colectivo y a la memoria militante de Diana.

En palabras de la subsecretaria de Políticas de Diversidad, Alba Rueda: “la jueza Patricia Llerena y los jueces Gustavo Bruzzone y Jorge Luis Rimondi están negando la identidad de género travesti por fuera del binarismo sexual y esto constituye un grave retroceso ya que el fallo en primera instancia había reconocido por primera vez en la historia judicial argentina el concepto de travesticidio. Esta es la cuestión de fondo”.

En este sentido, en 2018, ante la sentencia histórica del Tribunal Oral Criminal N°4, la abogada de la familia de Diana, Luciana Sánchez, afirmó al diario Página 12: “La condena como crimen de odio señala que las travestis tienen derecho a la identidad y que la identidad travesti es una forma de vida que vale. Por otro lado, la calificación como violencia de género señala que todas las identidades femeninas, sin distinción, tenemos derecho a vivir sin violencias. Así como se habla hoy de las muertes por aborto evitables, los asesinatos de nuestras compañeras travestis y trans son completamente evitables. Tenemos que evitar que se sigan produciendo estas muertes”.

Por lo tanto, el agravante por odio a la identidad de género, en definitiva, el travesticidio, constituye la figura jurídica fundamental que logra trascender el caso de Diana y sentar un precedente de justicia hacia el futuro, negarlo es negar el derecho a la identidad de género, y a una vida digna, al tiempo que continúa reproduciendo la lógica binaria y patriarcal dentro del Poder Judicial.

No nos conforma la ratificación a la prisión perpetua de Marino porque entendemos que la justicia es un valor colectivo.

Por Diana y por todes les trans y todas las travas que nos faltan: ¡FUE TRAVESTICIDIO!

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