El retorno triunfal del Rape Revenge

Hoy, vamos a hablar de un subgénero polémico: el Rape Revenge. El Rape Revenge es un subgénero del cine de explotación que surgió en los 70, con películas como “I Spit on Your Grave” (Escupiré sobre tu tumba) o “The Last House on the Left” (La última casa a la izquierda). En general, la historia en todas estas películas es similar: una mujer es raptada, torturada y violada por un hombre o un grupo de hombres que la dan por muerta y la dejan abandonada. Ella sobrevive y se venga de sus victimarios matándolos de las formas más sangrientas y violentas. 

Este tipo de películas, por lo general, están cargadas de un falso empoderamiento. Como en Sky Rojo, la estética no acompaña al guión y las escenas de violación se asemejan a una película pornográfica; están pensadas para un público primordialmente masculino y con una miraba morbosa, en lugar de centrarse en el sufrimiento de la víctima. 

Pero en los últimos años, el rape revenge fue cambiando esta visión e intentando profundizar más en lo que les pasa a las mujeres abusadas. Las dos películas que reseñaré hoy son una muestra de eso: Promising Young Woman y Revenge

En Promising Young Woman, no es la víctima sino su amiga, Cassie, quien busca venganza, y lo hace de una forma muy poco usual, no matando o hiriendo físicamente, sino demostrándoles a los hombres en general cuán inmersos están en la cultura de la violación. Revenge, por su parte, tiene un guión más clásico pero, al haber sido dirigida por una mujer, no está pensada para el disfrute del género masculino y toda la película está claramente pensada desde el punto de vista de la víctima.

En ninguna de las dos películas se ve directamente la violación, los cuerpos de las víctimas no son puestos en una vidriera, no vemos escenas de tortura cruenta y sádica que sirven como excusa para mostrar culos y tetas. Ambas violaciones se sugieren. En Revenge, se genera clima de tensión con el violador desde la escena anterior, en la que podemos ver cómo la mujer se empieza a sentir amenazada, casi que podemos sentir su incomodidad. Al momento del abuso, el punto de vista cambia al del amigo del violador, que ignora la situación, por lo que no vemos, sino que oímos lo que está sucediendo. En Promising Young Woman, la escena de la violación llega casi al final por un video, y lo que vemos es la reacción de la amiga de la víctima. 

Otra cuestión interesante de ambas películas es que ponen en evidencia la cultura de la violación y la complicidad entre hombres. Promising Young Woman lo hace desde el minuto uno, a partir de diálogos casuales entre personajes varones secundarios y sus actitudes hacia la protagonista. En Revenge, en cambio, lo podemos ver en la actitud de la pareja de la protagonista luego de que ella le cuenta su violación. 

Si bien es cierto que el Rape Revenge sigue siendo un subgénero polémico en el que, en casos como Revenge, la violación es una excusa para crear una película de acción con mucho gore, también es cierto que ha evolucionado y, de a poco, se está aggiornando a los tiempos que corren. 

El rol de las mujeres en Los Simuladores

Qué mejor en esta cuarentena que volver a ver  Los Simuladores, una de las mejores series que nos dio la TV argentina. Eso estuve haciendo en estos días y noté algunas cosas que, en su momento, pasé por alto. Cosas que quizás hoy no serían muy bien recibidas y no les dejaríamos pasar, ni siquiera a los simuladores. Estoy hablando, en particular, de rol que les dan a las mujeres.

Muchos de los casos que incluyen a mujeres, especialmente si son las “víctimas”, se centran en problemas amorosos o encuentran su solución en hacer que esa mujer se enamore. Como el caso del abogado que quiere dejar a su esposa, o el caso de la mujer depresiva, o el primer capítulo, en el que los simuladores ayudan a un hombre a recuperar a la ex novia. En todos estos casos, los problemas de estas mujeres se solucionan con un hombre. Sentirse deseadas por la mirada masculina les de confianza en sí mismas y las hace sentirse valorizadas. A su vez, todas desean un modelo de varón bastante heteronormado: varonil, valiente, fuerte, etc.

Por otro lado, también para los personajes varones hay estereotipos. Como el capítulo en el que los simuladores ayudan a un hombre a resistir la tentación de serle infiel a su novia. Dan a entender que sus impulsos de varón viril casi que lo obligan a tener relaciones con otras mujeres. Por otro lado, en la segunda temporada empezamos a ver más de la personalidad de los simuladores, así vemos que Medina es un hombre “sensible”, que le gusta escribir poesía, componer canciones y expresar sus sentimientos, que en la serie es presentado como algo atípico para un varón. En total contraste, tenemos a Ravenna, que tiene un harén de mujeres, todas jóvenes y hegemónicas. A no confundir, no estamos hablando de una relación abierta, sino literal un harén de mujeres objeto al servicio de un hombre.

Por supuesto que siempre es un placer volver a ver Los Simuladores, una serie excelente por donde se la mire, pero, veamosla con el ojo crítico. Esperemos que, si alguna vez hay una tercera temporada (ojalá) sea acorde a los tiempos que corren.

Gilmore Girls y la búsqueda eterna de la media naranja

Me cuesta ser objetiva con Gilmore Girls, es una de mis series preferidas y viene con carga emocional: la miraba con mi mamá a la hora del almuerzo, cuando volvía del colegio. Cuenta la historia de una madre soltera de 30 y pico de años, Lorelai, y su hija adolescente, de 16, Rory. Lorelai, hija única de padre y madre adinerados, quedó embarazada a los 16 y, al contrario de lo que ellos pretendían, decidió no casarse con su novio y criar a su hija sola.

Las últimas veces que la vi noté cosas no tan buenas. Si bien Gilmore Girls habla de la ruptura del mandato de la familia tipo y nos muestra una mujer independiente que rechazó una vida de comodidades a cambio de tomar sus propias decisiones, también, como dice @teloresumo , nos muestra que lo más importante es el amor, el amor heterosexual. No se ve una pisca de diversidad en la serie. Recién en la última temporada uno de los personajes más importantes “sale del clóset” y aparecen otros hombres homosexuales en el pueblo. Por otro lado, la serie hace apología de las relaciones tóxicas. Lorelai y Rory tienen varios intereses románticos a lo largo de las temporadas, todos hombres celosos y posesivos. Lejos de mostrar que eso ESTÁ MAL, la serie expone estas cosas como símbolo de amor y nos muestra que no importa qué tan independientes y ambiciosas sean estas mujeres, para sentirse plenas necesitan una pareja.

Lorelai, en el fondo, vive atormentada porque no tiene pareja y está constantemente pensando en casarse. Mientras que Rory, al parecer, solo puede relacionarse con el sexo opuesto cuando viene en formato “novio”. Obviamente para el resto de los personajes es igual: casi todos o tienen parejas (heterosexuales) o las encuentran a lo largo de la serie y se sienten completos y felices. De todas formas, recomiendo que vean Gilmore Girls por dos cosas: sus personajes y su guión. Hasta los personajes secundarios tienen un trasfondo que se va desarrollando paralelamente al de los principales y todos aportan algo a la trama. Los diálogos son ingeniosos, graciosos y fluidos y, además, debo decir que Rory, al final de la séptima y la octava temporada, se reivindica un poco.

Recomendación de domingo: Sex Education

Sí, sí, ya sé, llegué un poco tarde para recomendar Sex Education, pero hace poquito se estrenó la segunda temporada y me acordé que existía, sepan disculpar. Los hechos transcurren en un pueblo de Gran Bretaña, donde viven una sexóloga y su hijo adolescente, Otis. Otis detecta que sus compañeres del colegio tienen muchas dudas con respecto al sexo y que la escuela no provee un espacio idóneo y seguro para que las despejen; por lo que comienza a hacer una especie de consultoría, aprovechando la información a la que él, por convivir con una sexóloga, tiene acceso. Obviamente a cambio de una pequeña suma de dinero.

Lo que me gustó de esta serie no es que hable sobre sexo explícitamente, sino que ponga sobre la mesa la discusión sobre la falta de información con respecto al sexo, especialmente entre les adolescentes. Se muestra que les chiques forman su identidad sexual a partir de tabúes y preconceptos impuestos por les adultes que les rodean, lo que les lleva a pensar que hay una sola forma de vivir la sexualidad. Sex Education habla sobre las inseguridades que ese modelo único genera en les adolescentes y cómo esto termina afectando su forma de relacionarse con les otres.

En la segunda temporada se agrega una temática que en la anterior no se tocó: el abuso. Lo interesante es que no necesita recurrir a historias cruentas o imágenes morbosas, sino que se centra en la idea de que muchas cosas que consideramos que “no son para tanto” son formas de abuso que no hay que naturalizar. Por supuesto que no todo es color de rosa en Sex Education, tiene algunos contras, como que sostiene la idea de amor romántico y refuerza algunos esterotipos, pero, en general, es una serie que todes deberían ver, especialmente les que crecimos sin ESI; van a aprender muchas cosas nuevas ;).

«You» o «Cómo justificar a un femicida»

Hoy no les quiero recomendar algo para ver, sino DESrecomendar: “You”, que bien podría llamarse “Justifiquemos al femicida”. Los primeros capítulos de esta serie nefasta me parecieron interesantes, lo voy a reconocer. Me gustó la perspectiva que presentaba, me pareció un nuevo punto de vista, me atrajo la construcción del personaje de Joe, cómo intentaba justificar cada acción violenta y autoconvencerse de que lo hacía por amor, cometí el error de interpretar esto como cinismo por parte del personaje. Todo iba muy bien hasta que empecé a darme cuenta de que la serie constantemente intenta hacernos empatizar con el femicida.

En las dos temporadas más o menos se repite la historia (no voy a dar detalles para no spoilear, aunque mi recomendación es que ni se gasten en verla): Joe se enamora de una chica hasta el punto de la obsesión, la investiga, la sigue, la stalkea, aprende sus gustos y sus constumbres y los utiliza para acercarse a ella. Empieza una relación, la aisla de sus amigues y hace más o menos lo que hacen todos los hombres violentos y controladores. Pero la serie ve más allá. Nos muestra, además, que Joe fue un pobre niño que sufrió abusos, de muy niño y también de adolescente; es un enfermo que no entiende que lo que hace está mal y en el fondo es bueno, porque ayuda a niñes víctimas de abuso o negligencia, en un intento de salvar a su niño interior.

Todos estos detalles sobre la vida pasada de Joe y sus “buenas acciones” con les niñes en ambas temporadas son un burdo intento de les guionistas de hacernos empatizar con un femicida. De mostrarlo como una persona enferma que no entiende lo que hace o que está genuinamente convencido de que eso es amor, porque nunca conoció otra cosa. Esto se evidencia más en la segunda temporada, especialmente al fina y especialmente con la aparición de la nueva víctima de Joe, Love (sí, ese es su nombre), que viene a reforzar la peligrosa idea de que el abuso psicológico y físico ejercido por Joe sobre las mujeres nada tiene que ver con una cuestión de desigualdad de género, sino con una enfermedad.

Comunicadas recomienda: Inconcebible (Netflix)

¿Cómo es la víctima ideal de una violación? ¿Cómo tiene que reaccionar? Muchas veces escuchamos cuestionamientos, solapados o directos, a las víctimas por no actuar como el imaginario social considera que deberían actuar. Una persona víctima de una violación pierde credibilidad si tenía una vida sexual activa antes del hecho y si la tiene después, si era “fanática de los boliches”, si no se queda encerrada en su casa llorando y sufriendo. .
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Ese imaginario social se traduce en hechos concretos y está alimentado por el sistema judicial y los medios, que juzgan a las víctimas con el ojo del patriarcado. Esto nos muestra la serie “Inconcebible”, lamentablemente basada en hechos reales. Es un policial sobre un violador serial, pero más allá de la investigación y todas esas cosas a las que nos tienen acostumbrades los policiales, Inconcebible muestra cómo la policía, el sistema judicial y los medios revictimizan a estas mujeres, obligándolas a contar lo que padecieron una y otra vez para llenar más y más papeles y las marcan como principales sospechosas porque no reaccionan de la forma en que elles creen que deberían.
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Inconcebible muestra una policía sin capacitación para tratar casos de violencia sexual y a un sistema judicial sin perspectiva de género. El centro de la serie es mostrar esta lamentable realidad, más que en los detalles morbosos de las violaciones o en descubrir la “psicología” del violador serial. Inconcebible se mete con lo realmente inconcebible: que se ponga en duda a la víctima.