Lectura recomendada: «El desapego es una manera de querernos» por Selva Almada

Este libro es una recopilación de varios cuentos de Selva Almada. Reúne relatos que tuvimos la oportunidad de leer en sus trabajos anteriores y otros que fueron publicados en diarios y revistas culturales durante estos años.
La autora tiene el talento de transportarnos a lugares y momentos sin necesidad de una sobrecarga de descripciones. No busca lo extraordinario; no hay excesos, pero tampoco escasez.
Para lo que crecimos en pueblos pequeños del interior del país, estos cuentos son un pasaje al recuerdo nítido de experiencias en común. Para aquellos que no, es un descubrimiento hermoso que vale la pena.
Los relatos están repletos de siestas, de ese olor a calor que invita a jugar en vereda, de la tristeza de las despedidas de los que se van a la ciudad, del rumor que se transforma en mito.
La mirada de los niños sobre lo que pasa a su alrededor, la percepción de esos vínculos inocentes que son la construcción con la que crecen. La complejidades propias de la adolescencia, pero enfrentándose exclusivamente a miradas conocidas. Los mandatos en la adultez; la naturalización de acciones que se creen extintas por parte de hombres y mujeres, pero que en realidad lamentablemente siguen vigentes desde la costumbre y lo conocido.
Estos cuentos son el reflejo de una época y de un lugar; son la creencia, la leyenda, la fiesta patronal, el primer amor, la soledad, el abuso y la propiedad.
El ritmo es el justo, no decae y transmite lo necesario para que el lector se sienta un vecino más que mira a los chicos sacar moras del árbol más cercano.
Es un buen momento para leer relatos y Selva Almada es, sin lugar a dudas, una de las mejores voces de la narrativa contemporánea.

Por: Agustina Ferreyra

Lectura recomendada: «La campana de cristal» por Sylvia Plath

Esther tiene diecinueve años, obtiene una pasantía editorial en Nueva York, y en un verano a principio de los años cincuenta es dónde comienza esta historia.
Somos testigos de los descubrimientos de una chica en una nueva ciudad, pero con un punto a favor: somos, también, espías de sus pensamientos. Este libro se encuentra dividido en dos partes; los primeros diez capítulos dedicados a su vida en la gran ciudad y los vínculos que comienza a construir, las noches de fiesta y las tardes en las que trabaja. La segunda parte, dedicada a su regreso a Boston. La vuelta a la casa familiar y a su propia profundidad mental y emocional.
La campana de cristal es la única novela de la poeta estadounidense Sylvia Plath y es, sin lugar a dudas, un trabajo sublime. Mediante manejos perfectos de saltos temporales explora la mente de una chica que se siente ajena a todo lo que la rodea. La protagonista de esta historia bucea constantemente en su propia cabeza buscando romper mandatos e intentando comprender dónde se encuentra su propio límite. Es tan inteligente como miserable, víctima del ahogo propio de reconocerse y no encontrar un lugar.
Destrucción, libertad, sexualidad, incertidumbre y soledad, son algunos enfoques a resaltar de esta increíble novela.
Si conocen algunos datos sobre la vida de la autora, van a encontrar varios puntos en común con el personaje principal.
La melancolía perpetua y la tristeza sostenida sobrevuelan constantemente su forma de contar.
La búsqueda de la independencia y el choque con una sociedad que nos impone un accionar del que ya no queremos ser cómplices. Pasaron años desde su primera publicación, pero es un libro sigue estando vigente. Lo recomiendo muchísimo, este talento vale nuestro tiempo.

Por: Agustina Ferreyra

Lectura recomendada: «Baño de damas» por Natalia Rozenblum

Baño de damas es romper y explorar lo que creemos conocido. Esta es la historia de un grupo de mujeres que ya cumplieron los setenta años y que no están dispuestas a renunciar a sus ganas de hacer y sentir.
Socialmente existe una construcción vigente hace muchísimos años que nos cargó de prejuicios y nos llevó a sacarle visibilidad a la parte activa de la vida de una persona mayor. Después de una cierta edad presuponemos que sus necesidades recreativas se esfuman y hasta caemos en ese lugar común e incorrecto de definirlos como “abuelos y abuelas” por simples rasgos físicos.
Con un ritmo que mantiene al lector siempre enganchado, este libro pone luz sobre temas de los que poco se habla; el vínculo de las personas adultas mayores con el entretenimiento, el deseo sexual que sigue presente, la relación que mantienen con la tecnología, los cambios en el cuerpo, la aceptación que no siempre es sencilla y la muerte como una despedida latente.
Otro punto que tiene a favor y quiero destacar es que la historia se desarrolla en un club de barrio, lugar por excelencia asignado a los hombres desde hace muchísimo años. Este grupo de mujeres viene a demostrar que ser socias y dirigentes también es posible para nosotras.
Es un libro cálido e intenso, que se disfruta muchísimo y que nos lleva a pensar en la amistad, en el amor y en la libertad a lo largo del tiempo.
El estilo de la autora tiene una cercanía que funciona a la perfección, logrando como resultado que me quiera sentar a jugar al truco con las chicas del club 25 de Mayo.

¡Qué lo disfruten!

Por: Agustina Ferreyra

Lectura recomendada: «Chicas muertas» de Selva Almada.

Hay libros que nos atraviesan por completo, que van más allá de las palabras ordenadas que forman el relato. Este es uno de esos libros, pero acá lo que duele es la impunidad. Chicas muertas aborda tres casos de adolescentes asesinadas en el interior del país durante los años ochenta.

Con una calidad increíble esta autora nos transporta a esas ciudades pequeñas donde en ese momento la muerte de una mujer no era noticia, ni siquiera llamaba la atención. Sin irse nunca del foco, Selva Almada nos pone en alerta sobre esas situaciones terribles que estuvieron naturalizadas durante muchísimos años en gran parte de nuestro país; esas mujeres que fueron parte de nuestras familias, vecinas o amigas, las que tenían prohibido hacer cierto tipo de cosas porque el marido se enojaba o no le gustaba. Dentro de esas mismas escenas se refleja y nace esto de: “seguro en alguna andaba” o el tan nefasto “algo habrá hecho para terminar así”.


Los tiempos cambiaron, sí. Ahora tiene nombre: femicidio. Ahora estamos juntas pidiendo que paren de matarnos, pidiendo que se termine la justicia patriarcal que revictimiza y hace de la impunidad su bandera.

Es un libro tan duro como real, eso lo hace necesario.

Por Agustina Ferreyra

Lectura recomendada: «Nosotras, Historias De Mujeres» de Rosa Montero.

Resulta que en el año 1995, Rosa Montero publicó un libro que se llama Historias de mujeres. En ese entonces se había dado cuenta que la historia en general estaba contada por hombres y basada en hombres.

Se puso a buscar mujeres que habían formado parte de hechos y momentos históricos, sin importar si habían sido buenas o malas, si habían sido las heroínas o las villanas, simplemente quería encontrar las acciones de esas mujeres que fueron y estuvieron. Era escasa la información que había y le costó mucho llegar a esos perfiles que fueron eliminados de una realidad que fue y que ahora estaba siendo contada.

El libro tuvo una recepción buenísima y en el año 2007 salió una nueva edición un poco ampliada. Y acá viene la mejor parte: con el gran movimiento y la gran repercusión que tuvieron las huelgas feministas y los paros de mujeres, tanto en España como en América Latina, en el año 2018 se volvió a editar el libro y fue lanzado nuevamente. Esta vez con un nuevo prólogo y dividido en tres partes: escupiendo fuego, historias de mujeres, y un hervor de mujeres.

Añadiendo de esta manera noventa nuevos retratos al libro que fue publicado hace más de veinte años por primera vez. Como dice la propia autora en esta nueva edición: “Ya va siendo hora de que dejemos de creer que la deconstrucción del sexismo es cosa de chicas, cuando en realidad se trata de una causa común que nos implica a todos. Como es obvio, el cambio del rol de la mujer supone un cambio equivalente del rol del hombre de manera que estamos hablando de un nuevo tipo de sociedad, de una nueva forma de vivir que nos afecta y nos debería interesar tanto a unas como a otros”.

Por: Agustina Ferreyra