Pronto, Raffaella?

Por Agustina Maddio

Hay algo en Raffaella que lleva a la infancia, no entendida como momento idealizado y suspendido en el pasado, sino como lo que permanece y permite que el juego sea posible. “Ah ah ah ah en el amor todo es empezar”, revolear el pelo en forma de látigo, imaginarte que tenés un mono de lycra roja y que bailás en compañía de bailarines hermosos, una coreografía lo suficientemente ridícula como para ser perfecta. 

“A far l’amore comincia tu”, en esta fantasía lúdica también cantás en italiano, tenés el pelo platinado, un flequillo enorme y Lucas, el chico de cabellos de oro, te dejó y se fue con un desconocido, ¿o tal vez era un viejo amigo? No importa, si te dejan, te buscás uno más bueno y si no, marcás 5353456 hasta que el dedo quede enrojecido, también podés probar con 0303456, ¡qué sé yo!, en la diversidad se encuentra el placer. 

Hay algo en Raffaella que lleva a lo popular, no entendido como movimiento idealizado, sino como lo que permanece y permite que el juego de latigar con el pelo, vestides con lycra y lentejuelas, al ritmo de una canción pegadiza y bailando una coreografía lo suficientemente ridícula como para ser perfecta, sea posible en libertad, que, como decía Raffaella, es la clave para vivir.

Federalizar las comunicaciones en defensa de la democracia

En este Día de lx periodista, queremos saludar a todes les trabajadores de todos los rubros, secciones y actividades, que garantizan la información a toda la población.

Son tiempos difíciles, en los que vemos la gigantesca solidaridad de las grandes mayorías que contrasta con la actitud miserable de los que más tienen.

Es necesario y urgente democratizar y federalizar las comunicaciones.

Que la pauta publicitaria sea equitativa y no beneficie a los mismos de siempre.

Frente a las operaciones de un sector de la prensa, la pandemia demostró la necesidad de una comunicación responsable, pensada en función de las necesidades de las grandes mayorías.

Para que todas las voces sean escuchadas y todos los sectores sociales tengan lugar en los medios.

Para que se garantice la comunicación como derecho humano y todas y todos tengamos acceso a la información.

FATPREN, Federación Gráfica Bonaerense, SIVENDIA, FARCO, FADDICRA, CONTA, Red de Medios Digitales, ARECIA, Red de Diarios Recuperados.

Frente Sindical para el Modelo Nacional, Corriente Federal de Trabajadores, CTA Autónoma, UTEP, UTT.

De sobrevivientes a gobernantes

Por: Carolina Pedelacq *

Recuerdo muy claro aquel 3 de junio de 2015. Hace meses veníamos gestando una cantidad de sensaciones en el cuerpo que se volvían cada vez más insostenibles. El femicidio de Chiara, el 9 de mayo, encendió una llama que ya no se iba a apagar. Salimos furiosas a las calles casi como un grito de guerra contra lo que devino, un mundo cada vez más peligroso para nosotras y nosotres. Las demandas y exigencias salen disparadas a todos los frentes: el Estado, la sociedad, los varones, las instituciones, el sistema. Estábamos en resistencia.

Pasaron muchas compañeras durante estos seis años. Si hay algo que no hicimos, fue abandonar esa resistencia. Aún no lo cambiamos todo, pero hemos pasado en parte a una justa ofensiva.

Carolina Pedelacq

La heterogeneidad del movimiento se traducía en la diversidad de demandas y reclamos. Desde la redistribución de la riqueza, hasta la visibilización de las afrodescendientes, travestis, trans, y los colectivos o comunidades completamente invisibilizadas. Pero lo que condensaba en un mismo puño todas las luchas y reivindicaciones era sin dudas el cese de la violencia machista y la legalización del aborto.

Fue sin dudas esta masividad del movimiento la que generó las condiciones para que finalmente 5 años después se convirtiera en ley la interrupción del embarazo.

Luego de semejante épica, estamos claramente en otro momento histórico. El paso de la conquista de las reivindicaciones a instalarnos como un sujeto transformador de la historia.

Quienes nos sumamos al movimiento desde la militancia social o política debemos instalarnos como un sujeto transformador desde las estructuras mismas de un sistema desigual. De exigir seguir viviendo a la planificación de una sociedad más justa económica y socialmente. Para eso, debemos apropiarnos de las dimensiones en las que aún fácticamente somos minoría. La economía financiera, la industria, hasta la tecnología. Debemos aún conquistar el terreno de la política para pensar un proyecto nacional y, porqué no, un proyecto latinoamericano, donde pasemos de pensar solo los derechos para nosotras a pensar los derechos del conjunto de nuestro pueblo desde una mirada feminista. El derecho a la vivienda digna, el acceso al suelo y la tierra, el trabajo.

En eso andamos, porque la expansión es inevitable. Porque a lo que hemos logrado visibilizar, ahora le ha tocado el turno de disputar, de conducir, de gobernar.

*Concejala de San Martín por el Frente de Todos – Responsable Mujeres Evita PBA.

Ni una menos, un compromiso diario

Por: Lucía García Itzigsohn*

Ni Una Menos fue una frase en twitter, algún día de marzo del 2015, cuando supimos que Chiara Páez había sido encontrada, víctima de femicidio. Fue una angustia, un temblor, una rabia. Hubo poemas en la Biblioteca Nacional y una convocatoria a movilizar el 3 de junio. Vestirse de negro propusieron algunas, usar el hashtag y salir en todas las plazas del país.

La manifestación nos sorprendió a todas. Plazas repletas de mujeres con carteles caseros, de organizaciones interviniendo las calles, coreografías, pelucas, murales. Imágenes de mujeres, pibas y sus historias en breves líneas. Chicas muertas, diría Selva Almada. Historias de vidas colectivas, de dolores, ausencias y de injusticias.

La violencia de género, aquel 3 de junio, irrumpió en la escena política. Salimos a las calles en un duelo compartido, para algunas con nombres propios de amigas, madres, hijas, tías, hermanas, vecinas. Para otras las experiencias de violencias múltiples que resuenan en los cuerpos.

Ese día, hace seis años, como aprendimos de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, salimos a las calles, pusimos el cuerpo en el espacio público para decir acá estamos y esto que pasa es político. Las violencias por razones de género no son un asunto privado, son un problema social, son una cuestión de todas, todos y todes.

Lucía García Itzigsohn

Pasaron años, y Ni Una Menos, hasta llegar a este 2021 que nos encuentra en pandemia, sin posibilidad de encontrarnos en el abrazo, cuerpo a cuerpo, en la presencialidad tan deseada. Un 2021 que nos encuentra, también, con los Ministerios de las Mujeres en plena construcción. En la Nación, en la Provincia de Buenos Aires, el más reciente en Santa Fe y el pionero en Córdoba.

Quienes nos sabemos parte de estos trayectos colectivos, que nacen allá con las sufragistas, crecen de la mano de Evita con el voto femenino, se expanden en los encuentros nacionales de mujeres, hoy de plurinacionales de lesbianas, travestis y trans, la marea verde que conquistó el derecho de la soberanía de nuestros cuerpos, ahora tenemos el desafío de construir institucionalidad feminista.

Seis años en la historia de los pueblos es un tiempo breve. En nuestras biografías, es un tiempo único en el que logramos politizar la más cruel de las desigualdades: la violencia de género. Ni Una Menos es un compromiso diario, el de construir políticas públicas que nos mejoren la vida, que nos dignifiquen, que nos den autonomía y que nos hagan mujeres, mejores.

*Directora Provincial de Planificación y Gestión Comunicacional del Ministerio de las Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la Provincia de Buenos Aires.

VIVAS, LIBRES Y CON JUSTICIA NOS QUEREMOS

Por: Débora Galán*

Las feministas nos hemos vuelto estadistas a la hora de analizar cuantitativamente logros, luchas y conquistas pero, también, cuando nos llamamos a la reflexión, cuando nos violentan, nos matan y nos violan. Vamos contando los femicidios, transfemicidios y travesticidios; femicidios vinculados, cantidad de denuncias, cantidad de medidas y creamos observatorios.

Las luchas tienen nombres, los nombres banderas y  las banderas leyes. Sin leyes no nos visibilizan, aunque con ellas igual no nos respetan por completo. Entonces, seguimos reclamando. Desde afuera lo hicimos muchos años. Décadas en las calles, en la Plaza de Mayo, en el Congreso, en las plazas de nuestros territorios. Reclamando formar parte, pertenecer, tomar decisiones y estar en la discusión. Reclamando que no nos maten y gritando que no estamos solas. 

Débora Galán

Ahora somos más adentro del sistema, el mismo que nos oprime, que nos maltrata, que nos viola, que nos precariza, que nos vulnera un sinfín de derechos. Ahí, igual, estamos para desnaturalizar, para deconstruir, para visibilizar y todas esas palabras que hemos construido para adornar una realidad. Sin poder, sin estar en el poder, nos van a seguir llevando puestas. Sí, así de crudo, de llano, de básico, de salvaje y de poco académico o diplomático. Nos siguen llevando puestas, el patriarcado y el machismo, que no son palabras abstractas, son el Estado y sus órganos de Poder, son quienes los representan con nombre y apellido. Son los que nos ejercen violencia política, son los que nos dicen dónde sí y dónde no podemos hacer o decir algo o cómo decirlo, porque nos consideran una cosa, poco capaces, inferiores o torpes. 

Creen que no sabemos lo que hacen desde hace siglos con esos códigos de caballeros que tienen. Esa complicidad y ese silencio no se los envidiamos, no lo queremos, no lo necesitamos.  Las mujeres construimos desde otro lugar, pensamiento y posicionamiento. También, son los que permiten que los Wajner estén en la calle, son los que imputan a mujeres por “lesiones” o por “homicidio en grado de tentativa” a sus relaciones sexo afectivas en un hecho de violencia por razones de género, pero no imputan por “abuso sexual agravado”, “lesiones”, “aborto”, “femicidio en grado de tentativa”, “privación ilegal de la libertad” a esos mismos varones violentos que, violando una perimetral, van en busca de quitarle la vida a esa mujer, porque es mujer.  

Este nuevo NI UNA MENOS nos atraviesa, otra vez, en pandemia. Con restricciones, con la misma violencia de siempre, con más intensidad por el contexto, pareciera que avanzamos cinco pasos y retrocedemos diez casilleros, pero no. Nos encuentra más organizadas, con más ejercicio de diálogo, de negociación; observamos más y hablamos menos, aprendemos del patriarcado también, por supuesto, porque tenemos la capacidad de reconocer los errores y no volver a cometerlos. Tenemos más políticas públicas con perspectiva de género, más leyes, la Ley Micaela implementándose progresivamente, pero nos siguen matando.  

Según el Observatorio “Ahora que si nos ven”, del 1 de enero al 20 de mayo  del 2019 hubo aproximadamente 133 femicidios; del 1 de enero al 25 de mayo del 2020 hubo aproximadamente 140; este año, del 1 de enero al 29 de mayo, llevamos aproximadamente 103 femicidios. Se estima que cada 35 horas nos matan.  Esa estadística nos muestra que fueron disminuyendo, en igual período y corte de monitoreo. Podemos hacer varias hipótesis porque las denuncias aumentan, pero colapsan el Poder Judicial; porque la prevención y las redes de contención ya existían con las organizaciones comunitarias, sociales, populares, feministas, políticas que hace años que trabajamos en las comunidades y territorios. Hoy, el Estado, a través de este Gobierno, está presente y, aunque todavía podemos pedirles más esfuerzo, debemos reconocer que se está trabajando también en los reclamos y deudas históricas, como fue la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).  

Es con la tan aclamada “Reforma Judicial Feminista”, es con Justicia Paritaria, con democracia paritaria, con transversalización del género, es con ESI, con Ley Micaela, con paridad sustantiva y legislativa. Es con interseccionalidad, con empoderamiento y autonomía económica. ¿Es con una, con alguna o con todas las opciones? La erradicación de las violencias machistas es una lucha que no solo debe ser de las mujeres y disidencias, seguramente es con alguna de esas opciones, pero es con nosotras decidiendo. 

*Diputada PBA por FR-Frente de Todos; abogada; consejera suplente del Consejo de la Magistratura de la Provincia de Buenos Aires; directora del Instituto de la Mujer, Género y Diversidad del Colegio de Abogadxs Moreno- General Rodríguez; Coordinadora general de la Asociación Civil Matices.

Lo que nos deja el Trending Topic

Ayer, se viralizó un video publicado por la TikToker «La Chabona» en el que compartía una cena con amigxs, entre ellos Hernán Coronel, líder de «Mala Fama». En este video, se lo ve al cantante tocar por debajo de la remera a su nieta, que estaba sentada en su falda, lo que provocó repudio generalizado en redes sociales. A través del HT #MalaFamaEnfermo, usuarixs repudiaron el video pero siguieron exponiendo a la menor. Dicho video fue dado de baja de varias cuentas y portales. Coronel se defendió y aseguró: «No hay nada que aclarar, si ven el video todo lo que pasó ahí es un acto de amor y de paciencia. A esa niña yo no la estaba manoseando, a esa niña yo la crio desde que nació y es mi mayor orgullo”.

El video abrió distintos debates. Por un lado, la exposición de la niña y, por el otro, la naturalización de los abusos sexuales hacia nuestrxs niñxs. Las estadísticas revelan que el 80% de los abusos son cometidos en el ámbito intrafamiliar de la víctima y de cada 1000 casos de abuso sexual, 100 se denuncian y solo uno llega a condenarse. La viralización revictimiza y va en contra de los derechos de integridad de la niña que se ve en el video.

La #ESI sigue siendo una herramienta fundamental para que niñxs y adolescentes puedan reconocer, a temprana edad, cuándo están expuestxs a situaciones de abuso y maltrato. De acuerdo a datos del Ministerio Público Tutelar porteño, el 80% de los niños, niñas y adolescentes que denunciaron abusos lo hicieron después de tener una clase de ESI en la escuela. La ESI previene y, a casi 15 años de su sanción, todavía hay provincias que no adhirieron.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que una de cada cinco mujeres cuenta, ya de adulta, haber sido abusada de pequeña, mientras la cifra en varones es de 1 cada 13. Hace unos meses, la psicoanalista Clara Attardo sostuvo, en Página/12, que lxs adultxs tenemos que empezar a preguntarnos por nuestra sexualidad y a tomar clases de ESI, y planteó la hipótesis de que una de las dificultades en la implementación de la ESI es que lxs adultxs no hemos trabajado nuestra sexualidad.

Situaciones como esta, nos permiten avanzar hacia discusiones que hacen a la erradicación de la violencia y el abuso sexual silenciado contra niñxs y adolescentes. Ante una situación de violencia o abuso, no dudes en llamar y denunciar, a través del servicio gratuito y confidencial de atención especializada sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes. Podés llamar al 102 o 137 ante una situación de amenaza o vulneración de derechos o si necesitás asesoramiento.

PERSONAS TRAVESTIS-TRANS: SEGUIR EN LA LUCHA POR MÁS CONQUISTAS

Por: Facundo Martínez

Hoy es el Día de la invisibilidad travesti-trans que son la parte del colectivo LGTBIQ+ más golpeada en lo que se refiere a derechos políticos, sociales y económicos.

En mayo del 2012, se sancionó la ley nacional N° 26.743, conocida como Ley de Identidad de Género. Si bien representó una gran conquista del colectivo travesti-trans, luego de décadas de lucha y de haber visibilizado su problemática en las calles durante los diferentes gobiernos, la sanción de esta ley resulta solo la punta del iceberg, ya que portar el DNI con la identidad de género autopercibida por la persona es solo el comienzo de un camino que está lleno de obstáculos que dificultan su desarrollo en las diferentes esferas del mundo social.

En el 2020, el Decreto 721/2020 logró que el sector público garantice que el 1% de los cargos y contratos se destinen a personas travestis, trans para la conquista de nuevos derechos sexuales y trangenero. A pesar de los avances, todavía falta mucho pero a pesar de los avances todavía falta avanzar mucho en materia de conquista de derechos para el colectivo travesti-trans, como por ejemplo, aún quedan por revertir aquellas dificultades relacionadas por un lado, con el desarrollo del derecho de la educación de las infancias trans, vinculadas con el acceso a una Educación Sexual Integral en las escuelas que promueva talleres sobre temática trans, y por el otro, con la falta de acceso a puestos laborales en el sector formal del trabajo, la precariedad laboral, entre otras. 

Para concluir, es necesario que haya un día que conmemore la lucha del colectivo travesti-trans por la promoción de sus derechos, porque es preciso que la sociedad esté enterada de las dificultades por las que atraviesan y que por desconocimiento o desinterés, no se sabe o se invisibiliza. Para la conquista de nuevos derechos es necesario que la sociedad se encuentre unida y mancomunada, no solo para este colectivo, sino para todo aquel que necesite de esa fuerza que los cuerpos expresan con colores y banderas cuando copan las calles.

Estereotipos en el Mercado Laboral: ¿Somos libres o marionetas?

A lo largo de nuestra vida,tomamos decisiones que son realizadas en base a nuestros gustos y preferencias: practicar algún deporte, leer un libro, mirar una serie, usar un estilo de ropa, elegir una carrera profesional o ser activistas en cuestiones sobre medio ambiente, defensa de animales etc. Elecciones que forman nuestra identidad tanto individual como colectiva. Pero en el mercado laboral las elecciones se limitan, ya que el acceso a los trabajos que queremos dependen de los estereotipos impuestos por el patriarcado.

Ahora bien, hablemos de estereotipación patriarcal y de cómo limita nuestras posibilidades. La discriminación de acuerdo al género autopercibido se visibiliza en el mercado laboral a partir de aquellos trabajos marcados por la feminización, como lo pueden ser aquellos vinculados a la atención al cliente, con las tareas de cuidado, la educación, entre otros. Pareciera ser que una persona, sólo por el hecho de haber nacido mujer, lleva intrínsecamente el instinto maternal y una capacidad mayor que la vuelve más amable y eficiente a la hora de realizar tareas de cuidado.

Lo mismo ocurre con el varón gay, sus ámbitos laborales suelen ser feminizados, al tiempo que les cuesta acceder a cargos directivos de empresas por no mostrar la imagen de familia modelo heteronormada y porque muchas veces se considera que no tiene la capacidad de conducir un grupo de personas o tomar decisiones,  a pesar de que podría aportar lo mismo que un varón cis. Las lesbianas, muchas veces, no quieren visibilizarse en sus ámbitos laborales para no tener que soportar comentarios o actitudes discriminatorias. Además de que, en su mayoría, tampoco acceden a cargos directivos por los mismos impedimentos que sufren los varones gays.

En esta línea, el colectivo travesti-trans es el más golpeado y el que menos capacidad de elección tiene en un contexto heteronormado, teniendo en cuenta que una de las únicas posibilidades de acceder al ámbito laboral es a partir de la informalidad o la prostitución. Los varones trans, a pesar de poder tener su DNI gracias a la Ley Nacional N°25743, conocida como Ley de Identidad de Género, continúan sufriendo discriminación en el acceso a empleos.

Para finalizar, podemos presuponer que en el mercado laboral hay una división sexual del trabajo que funciona mediante estereotipos de géneros que operan en el acceso a determinados puestos, ya que, como hemos mencionado, hay ramas laborales feminizadas y otras masculinizadas. Mientras siga teniendo primacía el género autopercibido sobre la capacidad y las credenciales académicas, se seguirán visibilizando las desigualdades, lo que limita las elecciones e impacta de forma negativa en la participación laboral de las mujeres y los géneros disidentes. 

¿El deporte es salud?

A raíz de los dos casos de suicidio acontecidos la semana pasada, surgieron dos cuestionamientos. En primer lugar, tratándose de una problemática de salud pública, ¿fue abordada de forma correcta por los medios de comunicación? y por otro lado ¿cuál es el lugar que se le da a la salud mental en los ámbitos deportivos?.

El Ministerio de Salud de la Nación, en Recomendaciones para el tratamiento mediático del suicidio, indica que los medios de comunicación tienen una responsabilidad a la hora de informar sobre la temática, debido a que un mal abordaje podría influir negativamente en otras conductas suicidas. 

Partiendo de esa base, resulta fundamental que les comunicadores comprendamos al suicidio en toda su complejidad, entendiendo su implicancia en el ámbito privado, así como en el social. En esta línea, y con el fin de no simplificar la problemática, es necesario que respetemos la intimidad de víctimas y familiares, y no reforcemos estigmatizaciones al respecto, siempre teniendo en cuenta que, como afirma el citado ministerio, el suicidio nunca es una elección, sino que es el producto de una restricción en las aspiraciones vitales de las personas.

Como es de público conocimiento, tanto Santiago “Morro” García, como Alan Calabrese, se desempeñaban como deportistas, fútbol y rugby respectivamente. Sin intención de simplificar la situación particular de la vida de cada uno y menos de generalizar, es imposible no preguntarse cómo se aborda la salud mental en el ámbito del deporte.

 

“¿Cómo se configura la subjetividad futbolística si desde la infancia les dicen: “el futuro está en tus manos” “El éxito depende de vos” “Tenés que aprovechar esta oportunidad porque no se va a volver a dar” “A los 35 ya no servís más” “Estar acá es un privilegio” “Si no te esforzás no vas a cumplir tu sueño””, pregunta la licenciada en psicología Débora Majul, desnudando al discurso exitista y meritócrata que prima en las instituciones deportivas y que moldea la subjetividad de les pibes que ingresan desde las inferiores con el sueño de llegar a jugar en primera división. Ese sueño se encuentra sostenido por la figura idealizada del jugador-héroe, que visibiliza, -como buen discurso meritócrata-, a aquelles que lograron “llegar”, simplificando, como si fuera una línea recta, las carreras profesionales de les jugadores y anulando a les que quedan en el camino. 

¿Cuál es el lugar que le cabe a la salud mental en un ámbito deportivo afianzado por un discurso exitista afín a la mercantilización de les jugadores? La realidad demuestra que se trata de un lugar subsidiario y vinculado solamente a favorecer la productividad y efectividad, lo que deja muy poco margen para que se expresen y traten padecimientos que muchas veces suelen ser tabú. 

El preparador físico, Fernando Signorini, expresó: “Algún día tendremos que hacernos cargo de este ambiente tóxico y nefasto que hemos sabido construir. Público, periodistas, dirigentes, agentes, DT, profes y también futbolistas; educar y preparar futbolistas para la vida (y todo lo que eso implica) no para el domingo o la tapa del lunes.” Ese “hacernos cargo” es un llamado a que dejemos de asociar deporte con salud porque sí y repensemos la cultura del deporte, que todavía se encuentra anclada en un discurso exitista y mercantilista, e íntimamente vinculada a una masculinidad heteronormada y patriarcal, que ahoga a todes, pero sobre todo a los varones, que se ven imposibilitados de expresar otros tipos de masculinidades. 

En definitiva se trata de empezar a deconstruir la cultura del deporte heteronormada y sostenida en el éxito, para poder vivir experiencias deportivas más sanas y que ese ideal que relaciona deporte con salud no sea un simple concepto vacío.  

“Disculpá, pero no trabajamos ese talle…”

Por Facundo Martínez

Ilustración: Lulelia

Esta es una frase muy común que muchas personas escuchan a la hora de comprar ropa; personas que no cumplen con los estándares de belleza hegemónicos y, por ende, son condenadas al ostracismo de la moda. Para elles no hay opciones, no pueden comprarse lo que les gusta, tienen que conformarse con lo que hay. Esto se debe a que sus cuerpos no se ven representados en las vidrieras porque sigue en vigencia en nuestro país el sistema de talles únicos o standard, que excluye a quienes no portan las medidas corporales que impone la industria de la moda.

En noviembre de 2019 se sancionó la Ley Nacional N°27521 , conocida como “Ley de Talles”, que establece crear un Sistema Único Normalizado de Identificación de talles de Indumentaria (SUNITI), con medidas corporales estandarizadas con destino a la fabricación, confección, comercialización o importación de indumentaria destinada a la población a partir de los doce (12) años de edad. Sin embargo, han pasado los 180 días con los que cuenta el Poder Ejecutivo para la reglamentación de la normativa. Cabe aclarar que el contexto de pandemia frenó la toma de medidas antropométricas de la población para poder establecer el Sistema Único de talles.

Es pertinente saber que cuando se sanciona una ley y se promulga, lo siguiente es su reglamentación, y la misma es competencia del Poder Ejecutivo; es allí donde se indicarán los actores involucrados en la implementación de la normativa. Sin reglamentación no hay implementación, y por ende va a seguir primando la discriminación hacia los cuerpos no hegemónicos, ya que cada tienda de ropa no se verá obligada a hacer cumplir la ley, y seguirá sin ofrecer a su público una mayor variedad en talles.

En el marco de la pandemia que estamos atravesando, y de las campañas de vacunación que se están realizando, esperamos que en la nueva normalidad se pueda reglamentar e implementar la ley y que en las vidrieras haya una mayor representatividad de los cuerpos de todes, es hora que se acabe el dicho “disculpá, pero no trabajamos ese talle”.