Mía Morr: la reina rebelde

Entrevista: Facundo Martínez

“¿Dónde están las cámaras? Que una reina se va a presentar” nos dice Mía desde la pantalla de YouTube vestida de rojo, con plataformas y mirada desafiante. Y, ahí nomás, todes nos damos cuenta de que, a pesar de que el mundo aún no lo sepa, Mía Morr ya es una estrella.

Cuando se presenta, Mía no se llama reina, sino rebelde: “Creo que esa es como la palabra que me define. Siempre, desde que nací, estuve en contra de lo que era la norma impuesta en la sociedad y… Sin querer, eh”.

Esta reina rebelde que, según ella, nació “fuera del clóset” nos va guiando a lo largo de la entrevista y no podemos más que calzarnos las plataformas y seguirla…

Infancia y adolescencia

Como la enorme mayoría de les jóvenes trans, Mía no le escapó a la discriminación y las situaciones violentas. “A mí me sigue doliendo bastante, mucho de lo que pasó en mi infancia, porque también siento que es como que me limitó mucho a lo largo de mi vida”. A pesar de esto, reconoce que aún le cuesta “quejarse” por las cosas que vivió, cuando las compara con situaciones de otras compañeras. Sobre esto, reflexiona: “Yo miro mi historia y me siento re orgullosa de mi historia y de todo lo que pasé, y a veces me da como cosa quejarme. (…) Aunque después entendí que no, que siempre hay que quejarse (…) para que las realidades futuras sean menos dolorosas”.

Asegura que ahora las cosas están cambiando y dice que se siente orgullosa porque le da “fuerzas personales”. “Más allá de las fuerzas colectivas y de todo lo que se logre como colectivo con gente que vivió lo mismo y construyendo un futuro para las nuevas generaciones”.

“Siempre percibí de la cultura drag eso de la diversión, del montarse, del sentirse plena, que te llevás el mundo por delante, que toda la mierda que pasaste te la llevás por delante y brillás y te cagás de risa también”

Arte y militancia

Mía cuenta que, en momentos históricos, como la sanción de la Ley de identidad de género o de matrimonio igualitario, aún “no tenía esa empatía de lo colectivo” porque era muy chica y todavía no había comenzado a transicionar. Pero que ahora, cada vez que ve el acto en el que Cristina Fernández entregó los primeros DNI con la identidad autopercibida se “emociona un montón” porque le “cae la ficha” de “lo que es el derecho a la identidad. Recuerda  a “compañeras históricas como, por ejemplo, Claudia Pía Braudacco, que militó muchísimo la ley de identidad de género y murió muy poco tiempo antes de que salga y fue enterrada con el nombre que no era el autopercibido”.

Sobre la reciente Ley de cupo trans, dice que la palabra “cupo” le genera sentimientos negativos porque el trabajo es un derecho y no se deberían necesitar cupos. Pero dice que igual está feliz porque “el estigma de la sociedad está muy impuesto y muchísimas compañeras no acceden al trabajo registrado ni a una educación”. Agrega que celebra esta ley “que es una herramienta para poder generar trabajo”.

Reflexiona sobre el arte como un medio para rebelarse y militar. Dice que le gustaría que sus letras fueran “más comprometidas” pero enseguida agrega que sus canciones empoderan “del otro lado”. Compara sus canciones con la cultura drag, donde ella se inició: “Siempre percibí de la cultura drag eso de la diversión, del montarse, del sentirse plena, que te llevás el mundo por delante, que toda la mierda que pasaste te la llevás por delante y brillás y te cagás de risa también”. Cree que sus letras son como el “montarse” para hacer drag: “Romper con ese género impuesto, ese genitalismo, y hacer un tema y montarse y darlo todo”.

Su música, dice, está inspirada en los ejemplos de “gente rebelde”, de compañeras que ya no están a las que les agradece porque ella “hace valer” sus derechos gracias a ellas.

La música

Las mujeres en la música fueron siempre su mayor inspiración “no por una cuestión feminista ni nada… O quizás sí, inconscientemente”, agrega. Menciona mucho a Britney y dice que de chica quería ser como ella pero no se animaba a reconocerlo. Su mayor influencia fue el pop porque en sus comienzos, cuando se inició en la cultura drag, la mayoría de las canciones con las que hacía lip sync eran de artistas pop. Fue ahí cuando se dio cuenta de que “podía ser una estrella”, aunque al principio le daba vergüenza decirlo: “Arranqué y vi que podía ser una estrella y siempre quise ser, es mi sueño, hoy lo digo. Antes me daba cosa porque me iban a mirar con una cara…”.

Si bien se veía mayormente influenciada por el pop, fue en el hip-hop donde encontró el “dialecto” que le dio su voz. Aunque, la primera vez que escuchó una batalla de free style le parecieron “un horror” por la carga de homofobia que escuchaba en las letras. Pero, más adelante, gracias al interés de su hermano más chico por ese estilo de música, empezó a interiorizarse: “Empecé a ver en YouTube y encontré freestylers mujeres que me encantaban y empecé a ver otro tipo de free style y, en realidad, de lo que se trataba la cultura del hip-hop. Y no es insulto, insulto, insulto homofóbico”.

Pero si el hip-hop le dio una voz, el trap la perfeccionó. Mía dice que el trap “la ceba”. “Me encanta esa oscuridad del trap, cómo suena el 808, que retumbe bien, eso me re ceba, mal”. Como ella, el trap “tiene como una fuerza, una actitud”.

Lo que viene

Cuando habla del futuro, Mía se ve siempre haciendo música. Se ve con un álbum y con proyectos cerrados. Hasta tiene pensado la cantidad de temas: por lo menos ocho, y ya sabe que seguramente va a empezar a fusionar géneros. Menciona a Gwen Stefani y nos recuerda la conexión y el respeto que tiene por el pop.

Desde ahora está empezando a trazar el camino de la fusión de géneros: está preparando el videoclip de un tema llamado “Las más ricas”, su primer reguetón. Lo define como “épico” y “conceptual” y se entusiasma al contar que la parte audiovisual de su arte la “ceba muchísimo” y que le interesaría estudiar algo relacionado a eso. Un tema muy presente en su proceso creativo, ya que compone las canciones “imaginándome una historia, un videoclip”; y cuenta que, cuando era chica, además de escribir canciones, escribía historietas o historias.

Ella dice que va a seguir (“aunque me cague de hambre”) y que nunca va a dejar de escribir ni de hacer música.

 ¿Lo que viene en la historia de Mía Morr? Más música y más pasión, más compromiso y más crecimiento.

Pueden seguir a Mía Amorr en su IG: @lamiamorr

O ver sus videoclips en YouTube: https://bit.ly/3yBEDK3

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