Lectura recomendada: «Chicas muertas» de Selva Almada.

Hay libros que nos atraviesan por completo, que van más allá de las palabras ordenadas que forman el relato. Este es uno de esos libros, pero acá lo que duele es la impunidad. Chicas muertas aborda tres casos de adolescentes asesinadas en el interior del país durante los años ochenta.

Con una calidad increíble esta autora nos transporta a esas ciudades pequeñas donde en ese momento la muerte de una mujer no era noticia, ni siquiera llamaba la atención. Sin irse nunca del foco, Selva Almada nos pone en alerta sobre esas situaciones terribles que estuvieron naturalizadas durante muchísimos años en gran parte de nuestro país; esas mujeres que fueron parte de nuestras familias, vecinas o amigas, las que tenían prohibido hacer cierto tipo de cosas porque el marido se enojaba o no le gustaba. Dentro de esas mismas escenas se refleja y nace esto de: “seguro en alguna andaba” o el tan nefasto “algo habrá hecho para terminar así”.


Los tiempos cambiaron, sí. Ahora tiene nombre: femicidio. Ahora estamos juntas pidiendo que paren de matarnos, pidiendo que se termine la justicia patriarcal que revictimiza y hace de la impunidad su bandera.

Es un libro tan duro como real, eso lo hace necesario.

Por Agustina Ferreyra

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