Medios de comunicación y trabajo: la organización vence a la precarización laboral

El último viernes 30/10 compartimos el último encuentro del taller “Medios de comunicación y trabajo, ¿una agenda compartida?”. En esta oportunidad, hablamos de cómo las lógicas patriarcales se reproducen en el mundo laboral y cómo contrarrestarlas con nuevas formas de organización del trabajo.

Históricamente, a las mujeres y disidencias siempre nos costó más incorporarnos a la fuerza laboral. Esto es algo que se ve reflejado en las cifras: según un informe de la OIT de 2018, a nivel mundial, 1300 millones de mujeres tenían empleo, contra 2000 millones de hombres; una diferencia de 700 millones. Por otro lado, las mujeres solemos cobrar mucho menos que los varones por la misma tarea, la brecha laboral en la actualidad es del 29%. El problema no es sólo conseguir trabajo, sino también crecer laboralmente; según el mismo informe de la OIT, para 2018 solo el 27,1% de las personas con cargos directivos son mujeres. Estas dificultades para acceder a los trabajos y a los cargos directivos son la consecuencia directa de los roles de género que se nos asignan. Las mujeres estamos confinadas al círculo de lo privado, avocadas a la tarea reproductiva y al cuidado de les hijes y, en general, de todas las personas que lo necesiten. En comparación, nosotras dedicamos un promedio de 4 horas y 25 minutos por día a tareas de cuidado, mientras que los varones solo dedican 1 hora 25 minutos. Además, estamos a cargo del 75,7% de estas labores, que representan el 15,9% del PBI y por las cuales, sin embargo, no se nos compensa.

La situación para la comunidad trans empeora, ya que elles directamente han sido expulsades del mercado laboral. Tan al margen se mantienen, que las últimas cifras disponibles son del 2014 y no son oficiales. Según un informe de la Fundación Huésped de ese año, el 71% de las mujeres trans no tienen trabajo formal y el 61% realiza trabajo sexual. En el caso de los hombres trans, solo el 37% trabaja en relación de dependencia y solo uno de cada diez dijo tener aportes jubilatorios. Además, el 41% de las mujeres trans y el 40% de los varones trans dijo haberse sentido discriminade en su trabajo. Por otro lado, el 78,6% de las mujeres trans no tiene cobertura de salud y el 66,2% no terminó la secundaria; el 71,3% dijo haberse sentido discriminada en el ámbito escolar y el 53,1% en el ámbito de la salud. En este caso, la lógica binaria que establece la norma varón-mujer como únicas posibilidades de identidad genera marginades que se mantienen por fuera, no solo del mercado laboral, sino de todo acceso a derechos básicos, como la salud y la educación.

Como podemos ver, el actual sistema laboral formal expulsa a todas aquellas personas que no se ajustan a la norma, reproduciendo la lógica patriarcal y androcentrista, en la que los varones cis heterosexuales tienen el privilegio de la estabilidad económica. Pero a esta lógica expulsiva se opone la organización. Así, desde siempre, les marginades nos organizamos dentro de la economía social para hacernos un lugar donde no nos quieren y generar nuestros propios medios de trabajo, con conciencia de clase y espacios inclusivos. En el caso puntual de Comunicadas, nacimos como una necesidad de expresión, que de a poco se convirtió en un proyecto colectivo y encontramos nuestra máxima expresión en la Red de medios digitales, un espacio que nuclea a diferentes medios digitales emergentes. La experiencia de la Red de medios habla por sí misma, en un año pasamos de 28 medios a 50. Medios locales, feministas y cooperativos que traemos nuevas formas de comunicar y una visión que, como en el caso de muchos medios hegemónicos, no huele a rancio. La mayor muestra de esto es nuestra composición: las identidades de género se dividen en un 47% de mujeres, un 42% varones y 11% identidades LGBTIQ+.

La diversidad en la conformación de los medios de la Red se reflejan en cómo se comunica: sin perpetrar roles de género, dejando de tomar al varón cis heterosexual como la norma y teniendo en cuenta la mirada feminista de una forma transversal y no limitarla a una sección. Nuestras realidades nos atraviesan y eso se muestra en nuestro trabajo y, por sobre todas las cosas, en nuestra forma de construir trabajo. A la norma patriarcal se le opone organización social feminista.

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