Para el 2020 nos une el deseo: ¡Qué sea ley!

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El 2019 llegó a su fin y con el año terminó también un gobierno que significó un retroceso en materia de derechos, en particular para les más vulnerables. La política económica generó un aumento de la pobreza y del desempleo, afectando en mayor medida a mujeres, lesbianas, niñes, trans, travestis y no binaries. 

En materia de inversión pública, según mediciones del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), el área de género perdió más de un 30% de recursos durante el gobierno de Cambiemos. El presupuesto de 2019 destinó $11 por mujer para prevenir la violencia de género, a raíz de esta desinversión, el Observatorio Ahora Que Si Nos Ven registró 327 femicidios, siendo uno de los años con más femicidios desde el Ni Una Menos. 

La falta recursos a la hora de implementar políticas públicas produjo un recrudecimiento de la feminización de la pobreza y de la desigualdad, mientras que cada 10 personas que forman parte del decil más pobre de la sociedad, 7 son mujeres, de cada 10 personas que conforman el más rico, 7 son varones.

En lo que respecta a la población trans y travesti la situación es mucho peor, con una expectativa de vida que no supera los 40 años, alrededor del 90% de dichos colectivos se encuentra por fuera del mercado formal y en situación de pobreza, mientras que el 95% ejerce la prostitución en situaciones de extrema marginalización. Esta realidad es producto de la falta de políticas de inclusión que, entre otras cosas, fomenten el empleo y combatan la informalidad laboral, recordemos que la exgobernadora bonaerense mantuvo cajoneada la reglamentación de la Ley de Cupo Laboral Trans durante cuatro años, para recién aplicarla a días de dejar su mandato. Como se dice habitualmente: mejor tarde que nunca, pero el “tarde” es demasiada pérdida para uno de los sectores más vulnerables y postergados de nuestra sociedad.

Estos cuatro años fueron muy duros, pero a muches nos salvaron los feminismos. Con las luchas en las calles reflejadas en las marchas del Ni Una Menos, los martes verdes, las manifestaciones contra los travesticidios y los paros internacionales, (¡fuimos les primeres que le paramos al gobierno de Macri!), emergimos en redes colectivas y establecimos agenda, al punto tal de marcar la imposibilidad de la vuelta atrás. 

Este año las pibas lograron la profesionalización del fútbol femenino, lucha que continúa en los reclamos por la igualdad salarial y mejoras en las condiciones laborales. También asistimos la masividad del 34° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans, Travestis, Bisexuales y No binaries en La Plata y para coronar el fin de año, tenemos un nuevo gobierno que a días de haber asumido, asumió también la agenda feminista y le devolvió a Salud su estatus ministerial, definido por el nuevo ministro Ginés González García, como el Ministerio Verde (guiño, guiño) y en cuyas primeras medidas se encuentra la publicación del nuevo protocolo de Interrupción Legal del Embarazo (ILE).

El presidente Alberto Fernández expresó en su discurso de asunción que iba a poner especial énfasis en las tareas de cuidado, fuente de muchas de las desigualdades, y a la semana estaba publicada en el Boletín Oficial la ley que legisla sobre la Encuesta Nacional del Uso del Tiempo, que permite cuantificar la magnitud económica del trabajo doméstico no remunerado. 

Quizás uno de los mayores hitos del fin del 2019 fue la creación del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación a cargo de Eli Gómez Alcorta, que apunta a transversalizar y federalizar las políticas de género, así como también a garantizar un abordaje integral y no punitivista de las violencias machistas. En la misma línea, en la Provincia de Buenos Aires, Estela Díaz asumió como ministra del flamante Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, y no podemos dejar de mencionar el lujo de tener a la referente trans, Alba Rueda, como subsecretaria de Políticas de Diversidad Sexual, área fundamental para el impulso de políticas de inclusión.

Con este fin de año se termina más que el 2019, culminan cuatro años de políticas nefastas, pero también de lucha colectiva, la cual seguirá presente y que se refleja en todo lo que está viniendo. 

¡Volvimos y vamos a ser mujeres! ¡Y también lesbianas, trans, travestis, bisexuales y no binaries!

La era está pariendo un corazón y es verde.

¡2020, te esperamos con nuestros pañuelos al grito de ¡QUÉ SEA LEY!

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