Hoy, 17 de mayo, se cumplen doce años de la muerte de Ana Acevedo por el abandono y la negligencia estatal.

Ana Acevedo tenía 19 años y tres hijos cuando fue diagnosticada con cáncer de mandíbula. Durante el año y medio que duró su enfermadad los médicos del hospital Iturraspe de la ciudad de Santa Fe no combatieron el cáncer. Ana estaba embarazada de dos semanas y le prohibieron la quimoterapia para proteger al feto.  Le negaron el acceso a la interrupción legal de su embarazo y le produjeron una lenta agonía que terminó con su muerte.

Norma Cuevas, su madre, pidió que le hagan un aborto terapéutico, le rogó a todos los médicos que la atendieran, que salven la vida de su hija. Se negaron, la moral no les permitía practicar el aborto, pero no les impidió dejar agonizar a Ana hasta morir. Norma expuso el año pasado en el Congreso el caso de su hija en las audiencias previas al tratamiento en el recinto del proyecto de ILE.

Por este caso nadie fue preso ni condenado. El Estado provincial pidió disculpas a la familia. El caso de Ana fue un emblema que cambió las normas y logró que Santa Fe sea la única provincia donde hoy ninguna mujer muere por aborto. 

En mayo de 2006 un fuerte dolor en la boca la llevó de urgencia a visitar el Centro de Salud de Vera. Le extrajeron una muela y le dieron antibióticos. Como el dolor volvió, Ana visitó el hospital Cullen en la ciudad de Santa Fe donde le diagnosticaron un sarcoma maxilar, un tipo de cáncer que se origina en ciertos tejidos como los huesos o los músculos. Los médicos le extrajeron una parte del tumor y la derivaron al Servicio de Oncología del Hospital J.B. Iturraspe para que hiciera un tratamiento de quimioterapia y rayos.

Cuando en noviembre viajó para realizarse el tratamiento, se enteró que estaba embarazada de dos semanas. Los médicos se negaron a hacerle quimioterapia para preservar la salud del feto y la derivaron al Servicio de Ginecología, donde estuvo internada con analgésicos hasta la víspera de Noche buena. No la trataban por el cáncer, le daban dosis de calmantes, lo suficientemente bajas para que no afectara el feto, mientras que el cáncer se expandía y le producía terribles dolores.

De acuerdo a las actas del Hospital Iturraspe los médicos y médicas NUNCA evaluaron practicarle un aborto.

El 29 abril Ana se sometió a una cesárea programada. Después de 22 semanas de gestación parió a María Guadalupe de los Milagros. Pesó 450 gramos y murió un día después. Ana no la llegó a ver porque murió en agonía. Una agonía producida por el Estado. Ocho días después de la cesárea le hicieron la primera sesión de quimioterapia. Le siguió una traqueotomía. Al tiempo entró en coma farmacológico y murió dos semanas después.

El caso de Ana llegó a la Justicia. En julio de 2008 el juez Eduardo Pocoví procesó al ex director del hospital Iturraspe, Andrés Ellena, y a otros cinco médicos. Ninguno llegó a juicio.

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