Audre Geraldine Lorde nació en Harlem, New York el 18 de febrero de 1934. Fue una escritora afroamericana, feminista, lesbiana, activista por los derechos civiles. Sus poemas y prosas estuvieron vinculadas con su activismo.  Su obra más conocida es “La Hermana, la extranjera” un libro de ensayos que contiene varios de sus textos más influyentes contra el racismo, el machismo y la opresión heterosexual.

Luego de ser diagnosticada con cáncer de mama publicó en 1981 “Los diarios del cáncer” donde reflexiona sobre la discriminación sufrida por las mujeres en todos los ámbitos.

Lorde se identificaba como guerrera, mujer, negra, madre, lesbiana, poeta. Consideraba que el racismo, el clasismo, el sexismo y la homofobia son cuatro tipos de ceguera que partían de la misma raíz. Una imposibilidad de reconocer el concepto de diferencia como parte de la dinámica humana. 

www.audrelorde-theberlinyears.com

“Tenía que encontrar una forma de expresar mis sentimientos. Solía memorizar mis poemas. Los decía en voz alta, no los escribía.” Se enamoró de la mujer que sería su pareja para el resto de la vida en una residencia para escritores en Mississipi. Murió en 1992 tras una década de lucha contra el cáncer, dejando tras de sí una obra profunda y cercana, de alcance multiplicador.

En uno de los texto centrales de su libro “Hermana, Extranjera”, Lorde da su particular visión de la teoría de la interseccionalidad. “Cuando las mujeres blancas ignoran el privilegio que supone ser blanca en una sociedad racista y definen a todas las mujeres únicamente en base a su propia experiencia, las mujeres de Color  nos convertimos en “las otras”, unas extrañas cuya experiencia es demasiado ajena para ser comprendida. Un ejemplo es la significativa ausencia de la experiencia de las mujeres de Color en los estudios de género. A menudo, la excusa es que la literatura de las mujeres de Color solo puede ser enseñada por mujeres de Color y que es difícil de entender porque proviene de experiencias “demasiado diferentes”. He escuchado este argumento en boca de mujeres blancas que, sin embargo, no tienen ningún problema en enseñar el trabajo proveniente de experiencias de vida tan dispares como las de Shakespeare, Molière, Dostoievsky o Aristófanes.”

Al analizar las diferentes experiencias de las mujeres negras y blancas en la sociedad estadounidense, Lorde insiste en la necesidad de pensar las divisiones de género en conjunción con otras categorías de exclusión. “La palabra sororidad presupone una homogeneidad de la experiencia que en realidad no existe. En el sistema patriarcal, los mecanismos que nos neutralizan no son iguales. Para las mujeres Negras es fácil verse utilizadas en contra de los hombres Negros, no por su condición de hombres, sino por su condición de Negros. Nosotras debemos en todo momento distinguir entre las necesidades de nuestros opresores y nuestros propios y legítimos conflictos, como mujeres, al interior de nuestras comunidades. Este problema no existe para las blancas…” Plantea que a las mujeres blancas se les ofrece “un gran abanico de opciones y recompensas a cambio su identificación con el poder patriarcal”. Para ellas, dice Lorde, es más fácil creer que “si eres lo bastante buena, lo bastante guapa, lo bastante dulce, lo bastante discreta, si enseñas a los niños a comportarse, si odias a las personas adecuadas y te casas con el hombres adecuado, te será permitido co-existir en el patriarcado en relativa paz; al menos hasta que un hombre necesite tu trabajo o haga su aparición el violador de la esquina.

Pero señala que esa posibilidad no la tienen las mujeres negras “Para nosotras, la vida entera está teñida de violencia. No solo nos enfrentamos a ella en la primera línea de frente, o a medianoche en callejuelas oscuras, o en los lugares donde nos atrevemos a expresar nuestra resistencia. La violencia es el tejido de nuestra vida.”“Lo que no separa no son nuestras diferencias, sino la resistencia a reconocer esas diferencias y enfrentarnos a las distorsiones que resultan de ignorarlas y malinterpretarlas. Cuando nos definimos, cuando yo me defino a mí misma, cuando defino el espacio en el que soy como tú y el espacio en el que no lo soy, no estoy negando el contacto entre nosotras, ni te estoy excluyendo del contacto – estoy ampliando nuestro espacio de contacto.”

Audre Lorde

También analizó el sexismo de los hombres negros, que acusan a sus hermanas de debilitar su lucha común, la lucha por la igualdad racial. En Sexism: An American Disease in Blackface’ de 1979, Lorde articula su respuesta a los ataques provenientes de la propia comunidad afroamericana:

“Las mujeres negras hablamos como mujeres porque somos mujeres y no necesitamos a nadie que hable en nuestro nombre. Hay cuestiones particulares que afectan a nuestras vidas como mujeres negras, y hablar de ellas no nos hace menos negras. ¿Por qué debemos absorber la rabia de los hombres negros en silencio? ¿Por qué su rabia es más legítima que la nuestra? La ausencia de un punto de vista razonable y articulado de los hombres negros sobre estas cuestiones no es responsabilidad nuestra. Son los hombres negros quienes deben tomar conciencia de que el sexismo y la misoginia son disfuncionales para su liberación porque provienen de la misma constelación que el racismo y la homofobia.”

Audre Lorde, Meridel Lesueur y Adrienne Rich en 1980 en Austian, Texas (foto: K. Kendall).

Audre Lorde, Meridel Lesueur y Adrianne Rich en 1980 en Austian Texas (foto: K. Kendall).

Sus obras

  • The First Cities (Las primeras ciudades) (1968)
  • Cables to Rage (Cables hacia el odio) (1970)
  • From a Land Where Other People Live (Desde una tierra donde vive otra gente) (1973)
  • New York Head Shop and Museum (1974)
  • Coal (1976)
  • Between Our Selves (Entre nosotros) (1976)
  • The Black Unicorn (El unicornio negro) (1978)
  • Chosen Poems: Old and New (Poemas selectos: Viejos y nuevos) (1982)
  • Zami: A New Spelling of My Name (Zami: Una nueva forma de escribir mi nombre) (1983)
  • Sister Outsider: Essays and Speeches (Hermana, extranjera. Ensayos y discursos) (1984)
  • Our Dead Behind Us (Nuestra muerte detrás de nosotros) (1986)
  • The Marvelous Arithmetics of Distance (La maravillosa aritmética de la distancia) (1993)
  • Los diarios del cáncer (ensayo traducido del inglés por Gabriela Adelstein, Hipólita Ediciones, Rosario, 2008).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: